Hace unos meses, poco interiorizada de la política, sin una pizca ideológica marcada, comentaba, hacia análisis de opinión con una facilidad, una fluidez que aún no me puedo explicar. Entre ayer y hoy hay dos temas que me suenan y resuenan en la cabeza. Por un lado, y el que trataré: los discursos sobre la inseguridad. Por otro, la injusticia que se produce en salud, tanto pública como privada, frente a los límites de accesos y la falta de contactos.
Si se googlea Inseguridad en Argentina al final de la página aparece una parte de Resultados de noticias que contienen Inseguridad en Argentina y es sobre una nota reciente de Clarín que dice “La inseguridad vuelve a generar cruces y polémicas entre famosos y oficialistas”, la que continua con una bajada repudiando a el piquetero Luis D´Elia, haciendo mención de la “represión” que pide Susana Giménez, como si fuese una barbaridad que la gente se manifieste ante la falta de trabajo, como si fuese una barbaridad que quieran tener derechos, como si ellos no fuesen ciudadanos. El repudio continua haciendo un breve comentario acerca de los cruces entre Mirtha Legrand, Marcelo Tinelli -que en mi opinión personal es una tema distinto a Giménez y Legrand- y el dirigente. Y se da un cierre a esa bajada con “El ministro de Justicia y Seguridad, Julio Alak, aseguró que la tasa de delito en el país es una de las más bajas de América latina” como si se plantease un disparate, otra cifra errada y ridícula del gobierno K. Sin siquiera hacer una mínima investigación, aunque sea a una consultora. Dejando así el resto de las declaraciones de Alak para el final, como si no tuvieran relevancia, como si sus declaraciones de la inclusión social no pesaran, como el decir “la mejor política, la más importante que se puede dar en materia de seguridad, es la inclusión social” como un simple agregado, como otro disparate del gobierno. Vuelven mis cuestionamientos, ¿no pesa? ¿No importa la inclusión social?¿no es esta gente, la que lo da como un simple agregado la misma que hablaba hace dos meses de voces para todos digámosle no a la ley de medios K? Entonces, ¿cuál es su discurso? Porque cuando leo hace un rato ”Duras críticas de Tinelli a Luis D´Elía y a Pichetto” entiendo que viene de La Nación, que responden a una ideología, que aunque me pese y no este de acuerdo es su realidad, su pensamiento. Pero cuando veo como el diario de mayor tirada en el país, usa la información a su antojo, a su conveniencia. Cuando los responsables de comunicar transmiten las cosas por doquier generando ideologías sin hacerse cargo de ello, como es el caso de los grupos en facebook. Allí me indigno, me angustio, me canso. De que un medio piense sólo en su patrimonio económico, sin dejar lugar a la pasividad social. Cuando no un medio, sino muchos medios no se responsabilizan de los mensajes que dan, no se dan por aludidos de cuanto pesó el terrorismo de estado en este país y generan que la gente cree grupos en facebook como “LOS MENORES A LA CARCEL!!! UNAMONOS TODOS” el cual cuenta con 42.690 seguidores. Me lleva a pensar que la historia, las marcas que deja la historia le son indiferentes a muchos, pero muchos argentinos y eso, es demasiado fuerte. Cuando ese grupo se trata de combatir con otro grupo, que los tilda de analfabetos, yo me pregunto, ¿son analfabetos o son víctimas de los mensajes que les envían? Quizá es una combinación, quizá no, quiero creer que son víctimas, que se puede mejorar esta situación. Que esta gente que esta unida al primer grupo, se une por unirse y no presta atención a los índices de inseguridad en los países que tienen temprana edad para la imputabilidad, que incluso en el mismo grupo hay fotos. Quiero creer que estos 42 mil miembros, creen lo de que los medios quieren que crean y que esto puede cambiar. Quiero creer que en poco, muy poco tiempo, se va a ver como la nota que citó mi amigo, y yo lo cito a él:
“La producción mediática del miedo. En un estudio muy interesante sobre las noticias policiales en los periódicos del estado de Colorado, James Davis descubrió que el número de delitos reportado no tenía relación con los cambios reales en los índices de delincuencia en ese estado. Y lo que es más, la estimación de la gente con respecto al aumento de la delincuencia en Colorado respondía al aumento del número de noticias policiales y no al incremento real del delito (Davis, 1952). Becker, Howard. 1963. Outsiders. Hacia una sociología de la desviación.”
Entonces vuelvo y digo, va a pasar eso, ¿no? Muy rápido, ¿no? Los jóvenes nos vamos a unir, sí, pero no para que metan a víctimas del sistema presos a más temprana edad. No para permitir policías antipiquetes que reivindican los más crudos y horrorosos años en la historia Argentina, no. Los jóvenes nos vamos a unir para ir contra ello, para ver que la inseguridad no es lo que se refleja, para ver que la inseguridad la hacemos nosotros a través de la antitesis que dejamos que brote día a día, y así romper con ella. Que nos vamos a unir para que la burocracia que mata tanta gente indefensa y desamparada, se acabe de una vez. Para que los hospitales si son públicos en este país, si tanto se festeja por ello, que lo valga. Para que si salimos a festejar, no sea sólo por un mundial, por qué no por una ley de medios como se demostró ese viernes en el congreso. Por qué salir a repudiar a un gobierno que trata de instalar políticas para equipararnos aunque sea un poco. En lo posible, por qué no apoyar esas políticas y permitir que crezca el alcance. Por qué no investigar algo más, además del gobierno, en su trasfondo por qué un gobierno sí lo va a tener y los opositores no. Por qué no abrir nuevos horizontes. Creo que está demasiado pisado el camino de todos los gobiernos son corruptos, todos se enriquecen, todos instalan políticas a su conveniencia. Por primera vez, estoy convencida que esos intereses, pesan mucho más en una fuerza que no es proveniente del gobierno, por lo menos, no del nacional.